jueves, 16 de abril de 2015

El viernes Once y yo pasamos

El viernes Once y yo pasamos le día juntos, comimos fuera e hicimos algunas compras de Navidad: él eligió un par de libros de cuentos para sus primas pequeñas y yo me decidí por una versión remasterizada de un CD de Supertramp para Pá y una chorrada de utilidad incierta pero muy bonita para Má, por supuesto, de Woman Secret ( van a tener que hacerme socia honoraria de la firma) El sábado cogí el bus para OliveCity, dispuesta a pasa mi fin de semana familiar navideño. Al llegar no me encontraba demasiado bien porque todavía no había recargado las pilas después de las últimas emociones fuertes, pero tirada en el sofá pude reírme a gusto observando a Má, Tía Gemela y mi prima Bielorrusa decorando un árbol de dos metros y diez centímetrso de altura. Más tarde llegaron mis primos de ColdCity, y entonces ya estuvimos todos: Má, sus tres hermanas, y los ocho hijos de todas ellas, de los cuales yo soy la menor. Nos reunimos sólo dos veces al año porque vivimos en ciudades diferentes, y esas reuniones suelen significar el caos absoluto. Los cinco más pequeños son como terremotos en potencia, sobre todo los varones.

 Má siempre dice que los chicos de la familia son más guapos, pero yo digo que las chicas somos más tranquilas, más responsables y más agradables. Algo bueno nos tenía que tocar, leñes. Así que así pasamos la Nochebuena, todos comiendo como lobos y hablando por los codos, hasta que mi primo mayor se escabulló por la puerta en dirección a una fiesta y el resto fue dirigiéndose a la cama que le había tocado en suerte. El día siguiente almorzamos de nuevo todos juntos, y yo intenté no ponerme de los nervios con los pequeñajos, que no están excesivamente mal educados pero aún así tienen entre 11 y 5 años y más energía cada uno que todas mis Niñas y yo juntas. Después de comer regresé a SouthCity en autobús para aprovechar estudiando las Navidades, y dejé allí a Má, que creo que siempre ha tenido el alma dividida entre las dos ciudades. Seguramente, si yo no existiera ya habría pedido el traslado en el trabajo, aunque adora a sus compañeros de instituto.

Hasta aquí el relato de mis andanzas. Me toca hincar codos lo que resta de vacaciones, aunque espero hacer alguna que otra escapada ( que no consista únicamente en ver películas de DVD en versión orginal para refrescar el inglés y leer el fic de los Marauders que Lucecita me recomendó ayer y que ya me tiene completamente enganchada; agh, soy carne de vicio)

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